LA CRUZ DE CRISTO ES GARANTÍA, PROMESA, PRENDA DE LA VIDA ETERNA

sábado, 17 de marzo de 2012


“Cuando lo llevaban, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevara tras Jesús” (Luc. 23:26).
La cruz de los ajusticiados se componía de dos maderos: el vertical, de unos tres metros de altura que se introducía en un agujero en el lugar de la crucifixión; y el horizontal, llamado patibulum, que debía ser llevado por el condenado hasta el lugar del suplicio. Jesús solo pudo llevar aquel madero un corto trecho del vía crucis, debilitado por la cruel flagelación, sin comer y exhausto tras la larga noche de angustia en Getsemaní. ¿Quién llevaría la cruz de aquel condenado? Como era una ignominia, nadie estaba dispuesto a cargar una cruz.
Simón Cireneo pasaba por allí y se encontró con aquel cortejo de muerte. Vio a Jesús coronado de espinas, el rostro ensangrentado y desfallecido en tierra; sintió compasión, se paró, protestó y los soldados le obligaron a llevar la cruz. Los Evangelios no informan si Jesús y Simón cruzaron alguna palabra pero, sin duda alguna, se miraron. Seguramente, la mirada de Cristo fue una mirada de humana gratitud y de divina compasión, una mirada de irresistible llamamiento.
Siguiendo el ejemplo del buen samaritano de la parábola, Simón Cireneo se apiadó, no permaneció neutral, no tuvo temor de tomar posición a favor de Jesús, y aquel encuentro resultó ser para él providencial. Aquel hombre llevó la cruz de Cristo hasta el Gólgota. Pero al llegar al Calvario, Simón Cireneo no fue crucificado en ella. Aquella muerte, aquel sacrificio solo le estaba reservado al Hijo de Dios.
¿Qué significa aquel hombre llevando la cruz de Cristo y marchando detrás de él? ¿Qué significa para nosotros como creyentes? Simón Cireneo es prototipo del hombre pecador. Cargado con una cruz, Simón parecía un condenado a muerte camino del suplicio, pero no murió, Cristo murió en su lugar. Asimismo, la cruz de Simón es la cruz del sufrimiento humano. Los dolores, las angustias, las tragedias humanas, están representados por la cruz del cireneo, cuya liberación ocurre cuando Jesús da su vida por nosotros. Simón y su cruz personifican también a los creyentes y discípulos de Cristo que aceptan cargas y sacrificios, que afrontan el oprobio y la vergüenza por llevar la cruz del Salvador en este mundo. Cristo, delante; Simón, cargado con una cruz detrás camino del Calvario, es un emblema de la unión de lo humano y lo divino en el plan de la salvación.
Porque hay un Dios en los cielos… cuando te toca cargar tu cruz al lado de Jesucristo. Es un privilegio. Al final tendrás una gloriosa recompensa.

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